Por Andrea Chávez
Resumen
El uso de dispositivos electrónicos se ha incorporado de manera permanente a diferentes ámbitos de la vida cotidiana, entre ellos la educación, el trabajo, la comunicación y el entretenimiento. Sin embargo, su presencia constante también ha generado inquietudes respecto a los efectos que puede tener un uso prolongado en el aprendizaje, la atención, el sueño y la autorregulación, especialmente durante la infancia y la adolescencia. Este artículo aborda la relación entre el uso de dispositivos electrónicos y distintos procesos atencionales, considerando tanto los posibles efectos negativos asociados con una exposición excesiva como los beneficios que pueden obtenerse cuando la tecnología se utiliza con objetivos específicos. También se revisa la importancia del desarrollo de las funciones ejecutivas y del acompañamiento adulto para establecer límites adecuados. Finalmente, se plantea la necesidad de desarrollar competencias digitales que permitan aprovechar las herramientas tecnológicas sin dejar de considerar los riesgos derivados de su uso cotidiano.
Palabras clave: dispositivos electrónicos, aprendizaje, atención, funciones ejecutivas, competencias digitales, infancia
El uso de dispositivos ha pasado de tener un uso ocasional a ser una herramienta en diferentes contextos como la investigación, el aprendizaje, la interacción social, el consumo, los trámites, entre otros, dejando de lado su utilización únicamente para el entretenimiento. Ya que su empleo es cada vez más constante y, en algunos ámbitos, indispensable, el uso desmedido de estos dispositivos está generando preocupación en áreas del neurodesarrollo y el aprendizaje, lo que nos orilla a buscar alternativas que nos permitan lidiar con la parte tecnológica y la inteligencia artificial sin que estas nos generen estragos a nivel cognitivo.
Un parteaguas en el uso masivo de los dispositivos electrónicos ha sido la pandemia, ya que el confinamiento incorporó distintas vías para continuar con la interacción social, laboral y educativa por estos medios, lo que ha prevalecido a nivel mundial. Tenemos claro que el uso constante de estas herramientas tecnológicas ha llegado para quedarse, pero ¿cómo impacta este uso cotidiano de los dispositivos electrónicos en áreas como el aprendizaje?
En las últimas observaciones correspondientes a la prueba PISA, evaluación internacional que mide las competencias de los estudiantes de 15 años en 91 países, se reportó “una caída en las competencias matemáticas entre los estudiantes mexicanos, así como un desempeño que se ha mantenido estable en lectura y ciencias. No obstante, no es una problemática que se limite al país. El propio informe muestra que se trata de una tendencia mundial, sobre todo en lo que respecta a la comprensión lectora” (Sin embargo, 2026, párr. 1).
Aunque esta problemática tiene diferentes factores, como el entorno familiar y personal, así como la calidad educativa y el acceso a recursos tecnológicos, uno de los principales factores que parece estar influyendo tanto de manera positiva como negativa es la interacción prolongada con los dispositivos electrónicos. Dicha utilización, tanto dentro como fuera de la institución educativa, impacta en la adquisición del aprendizaje y en aspectos físicos, como desequilibrios musculares, problemas cervicales y tensión ocular; además de la capacidad atencional, las alteraciones en el sueño y la autorregulación emocional, principalmente cuando existe exposición a su uso desde edades tempranas.

¿Qué es la atención y por qué es tan importante?
La atención es lo que nos permite seleccionar, priorizar y mantener un adecuado procesamiento de la información, evitando estímulos poco relevantes para la tarea actual.
El modelo de atención de Posner (2008) identifica tres sistemas específicos o redes atencionales, los cuales llama alerta, orientación y control ejecutivo; desde una perspectiva funcional, puede dividirse en:
- Arousal: la capacidad de estar despierto y alerta, seguir órdenes o estímulos y mantener una activación general del organismo.
- Atención focal: enfocar la atención ante estímulos auditivos, visuales o táctiles. Responde ante estímulos internos como el dolor o la temperatura.
- Atención sostenida: la capacidad de mantener la atención de manera constante durante un tiempo prolongado.
- Atención selectiva: capacidad para seleccionar la información relevante, inhibiendo estímulos internos o externos no necesarios.
- Atención alternante: capacidad para cambiar el foco atencional entre tareas de manera rápida y eficiente.
- Atención dividida: capacidad para atender a dos cosas al mismo tiempo; realiza la selección de más de un proceso o esquema de acción simultánea. Requiere el cambio rápido entre tareas o la ejecución automática de estas.
Por tanto, la atención puede entenderse como un proceso complejo que implica diferentes tareas de la vida diaria, donde, debido a demandas sociales, solemos prestar atención a diferentes estímulos a la vez, pero eso no requiere que se tenga una buena calidad atencional en cada uno de ellos.
Cuando requerimos prestar atención a una tarea en específico, como leer un libro o resolver un problema matemático, esta tarea puede parecer demasiado desgastante, ocasionando que la dejemos fácilmente, ya que al realizarla requerimos mantener el foco durante este proceso, pero además requerimos del control ejecutivo para regularnos y mantenernos durante la tarea.
Durante la infancia y la adolescencia, las funciones ejecutivas, donde están implicados la autorregulación y el control inhibitorio, siguen desarrollándose. Por esto, es más difícil que los estudiantes logren controlar el tiempo y el uso de los dispositivos electrónicos, además de que las redes sociales y sus contenidos están diseñados para enganchar y mantenernos por más tiempo en ellos.
En este sentido, Serge Tisseron (2013, como citó Sánchez, 2024) propone la regla 3-6-9-12, donde recalca la importancia de no incorporar dispositivos como la televisión antes de los 3 años; antes de los 6 años, no exponerse a videojuegos; después de los 9 años, permitir el acceso a internet con supervisión; y hasta los 12 años, tener acceso a internet de manera más autónoma, aunque supervisada. También hace hincapié en el tamaño del dispositivo y el control parental que se debe implementar con respecto a su uso.

Sin embargo, también hay aspectos positivos en el uso adecuado de los dispositivos electrónicos, ya que en el mismo estudio que desarrolla PISA se observan beneficios en el aprendizaje relacionado con la ciencia en diversos países, debido a la incorporación de herramientas digitales con fines específicos que están generando curiosidad y mejores resultados en esta área.
Por ello, es importante que el aprendizaje se guíe por medio de competencias digitales en diferentes contextos, que permitan que los estudiantes exploren estas herramientas y, a su vez, se implementen medidas de control parental en el uso cotidiano de los dispositivos digitales.
Referencias
Sánchez, Ceuleneer, J. (2024). Presencia de síntomas de TDAH debido al uso prolongado de tecnologías: estudio enfocado en alumnos de secundarias y preparatorias del sur de México. Revista Tribuna Pedagógica, 2(2), 36-44. Recuperado el 12 de septiembre de 2026 en: https://tribunapedagogica.upnmda.edu.mx/index.php/TP/article/view/31/33
Mendoza Reynoso, A. A., Salazar Montesdeoca, C. M., Orobio Ayovi, B. M., Holguín Murillo, R. J., Lita Paredes, M. P., & Arreaga Camacho, S. P. (2026). Excesivo uso de dispositivos electrónicos y redes sociales: una visión de cómo afecta la salud mental, rendimiento académico y relaciones sociales de niños, niñas y adolescentes. Revista Interdisciplinaria de Educación, Salud, Actividad Física y Deporte, 3(3), 1-16. https://doi.org/10.70262/riesafd.v3i3.2026.114
Pérez, L. F., González, C., & Beltrán, A. (2009). Atención, inteligencia y rendimiento académico. Revista de Psicología y Educación, 1(4), 57-72.
García Calle, D. F., Cajamarca Peñaranda, L. M., Andrade Mejía, A. E., & Domínguez Bacillo, J. D. (2025). La influencia de dispositivos electrónicos en las dificultades de atención en una unidad educativa. Ciencia y Educación, 6(6.1), 300-310. https://doi.org/10.5281/zenodo.17346799
Sin embargo. (2026). México cae en matemáticas, en la prueba PISA 2025. Pero no es sólo México. Es global. Recuperado el 12 de septiembre de 2026 en: https://www.sinembargo.mx/4866956/mexico-cae-en-matematicas-en-la-prueba-pisa-2025-pero-no-es-solo-mexico-es-global/
OCDE. (2026). Resultados PISA 2025 (Volumen I): Estudiantes preparados para el futuro. PISA, Publicaciones de la OCDE, París. https://doi.org/10.1787/73451bc5-en


